Contra los riesgos del periodismo hace falta autoorganizarse y autoocuparse

La primera sesión del ciclo de charlas/debate del Hagámoslo Común de AureaSocial dedicado este mes de abril a Medios libres, personas libres abordó la cuestión de los riesgos del periodismo con la presencia de Albano – Dante FACH, Jordi Borràs y Bertran Cazorla, que aportaron al público asistente sus experiencias e ideas sobre el ejercicio de este viejo y bello oficio.


[Fotos de Carolina Zerpa.]

Albano Dante FACH : «Tenemos que estar dispuestos a correr riesgos»

Cuando desde cafèambllet descubrieron las irregularidades en la sanidad pública, que implicaban a gente muy poderosa, y lo explicaron en diferentes formatos vieron algo que pasaba constantemente y cuando lo explicaban les preguntaban si tenían miedo, refiriéndose a si acabarían mal. La respuesta es que no lo tenían, pero en una reflexión más pausada, según Albano Dante, es cierto que hay riesgos, porque anque vas tirando y quizás el miedo te la hacen coger los otros.

Les sorprendió que algo tan normal como explicar qué ha hecho mal un cargo público la respuesta de la gente sea saber si tenían miedo. En Rusia y en México puede estar más justificado tener miedo, porque allí a los periodistas los matan. «En principio, en nuestro ecosistema esto no debería ocurrir. Quizás si no desafiamos este miedo sí que acabaremos como en estos lugares. Y si no hacemos lo que hay que hacer  institucionalizamos la autocensura», añadió el periodista, coautor con Marta Sibina, de Artur Mas: donde está mi dinero?.

Hay otros factores no tan contundentes, pero a veces más sibilinos, a base de peticiones de retirada de la información publicada, amenazas de demandas, etc. Otro riesgo, y ellos lo han vivido mucho —a partir de la condena de la que fueron absueltos posteriormente—, es que todo un sector del periodismo y de la política aprovecharan esto para desacreditarlos… «Siempre tienes que demostrar que lo que haces está bien hecho y lo tienes que hacer frente al descrédito. Xavier Crespo incluso dijo que éramos unos rebotados del Hospital», debido a que Albano trabajó ahí de portacamillas durante un verano (!).

Para Albano Dante los que ponen las denuncias tienen muchos medios, justo lo contrario de los denunciados, que además se distraen del trabajo por tener que dedicarse a la propia defensa.

Sin embargo, ¿el riesgo físico, judicial, del descrédito, no es el mismo que asume la gente que sale a la calle a ejercer su derecho a protestar? Si la gente se arriesga a ser maltratada o vejada en la calle, fallaría algo socialmente si el periodista no lo asumiera también. «Tenemos que estar dispuestos a correr riesgos», añadió.

Ahora bien, el periodista tiene un riesgo añadido: como que del plantarse ante el poder ha hecho profesión, uno de los riesgos es no poder comer. «Públicamente ya te marcas», y Albano ya sabe que nunca lo llamarán de ciertos medios para trabajar. Hay que asumir que no forman parte de este establishment. Y no hay que hablar del riesgo de la publicidad y de las subvenciones que ya no se pueden abarcar para ciertos medios.

Ante este riesgo, la alternativa es implicarse en la creación de espacios donde se pueda ejercer el periodismo de una manera estable y profesional. Los medios de comunicación tradicional están dejando un agujero enorme y el descrédito que sufren cada vez es mayor. Para él, el 15M puso sobre la mesa la imposibilidad de continuar con el sistema político de representación y, más tarde, el de la labor de los medios de comunicación de masas. La gente iba a las plazas en masa y esto no se reflejaba en la mayoría de medios.

Cada vez hay más proyectos comunicativos que apelan a la gente para su financiación —y con éxito! No sólo es una cuestión económica sino que la gente ve necesario crear estos espacios. En el caso del cafèambllet recibieron 1.600 aportaciones económicas. «Hay que hacer saber por qué es necesario el trabajo que hacemos, que también es una tarea pedagógica», comentó Albano.

Ciertamente, la presión cada vez es mayor (el contrincante cada vez está más enfadado) y cuando haces un artículo tienes que mirarlo mucho para no terminar paralizado. Albano fue a Reus, donde hay un escándalo hospitalario descomunal, todo documentado, y se pregunta cómo puede ser que a los que han cometido los robos no se les pueda decir ladrones. Millet es un ladrón, lo ha dicho él mismo. «Si pongo la foto de Josep Prat y debajo pongo ladrón, porque lo puedo demostrar, debería poder hacerlo.» Para él, hay que asumir, también, que hay ciertos frenos que les impiden contar la realidad tal como la vemos.

En este sentido, ha comentado que hay que abandonar los usos establecidos por los grandes mass media, cuya misión es ocultar que este señor, Josep Prat, cobraba 5.000 euros a las personas que querían concertar entrevistas con Boi Ruiz, según afirmó Albano Dante Fachín.

«Quizá tenemos miedo —ha concluido Albano Dante—, «pero me lo paso tan bien»…, una reivindicación del placer que se estén creando comunidades en torno al periodismo responsable y comprometido. «No estamos solos y hacemos faena.»

Jordi Borràs: la fotoprotesta como compromiso social

Para el ilustrador Jordi Borràs, «como fotoperiodista a veces sí que puedes sufrir riesgos diversos, ya que estás más expuesto a acciones violentas directas, especialmente cuando hay cargas policiales». Pero, el primer riesgo es el laboral: que un día te coja el director del diario y te diga: «Esto no lo puedes decir/hacer si quieres seguir trabajando aquí». Él es free lance y no les pasado  nunca algo parecido, pero sí a muchos de sus compañeros.

Luego están los riesgos personales: físicos, de descrédito, con casos en que la propia Administración ha tirado de ello, como la multa que se puso de 10.000 euros a cafèambllet.

También el miedo: como cuando le hizo un informe el Cesicat con todos sus datos dirigido a los Mossos en el que se relata su actividad como periodista digamos «rojoseparatista». El informe lo filtró la red Anonymous y se descubrió que el Cesicat, que fundó el Tripartito, se dedicaba a hacer informes de activistas, políticos, periodistas, etc., de una manera ilegal. Borràs puso una denuncia a la agencia de protección de datos y le dieron la razón, abriendo un expediente al Cesicat con multas incluidas. Es una pequeña buena noticia.

Pero, ¿qué hace la Generalitat investigando a periodistas, activistas, gente comprometida, saltándose las leyes que ella misma crea? En los informes filtrados se hacía un seguimiento por las redes sociales y se les clasificaba como más o menos peligrosos. Borrás estaba con un semáforo rojo. De hecho los informes filtrados eran una pequeña parte, pero hay muchos otros, y el único que se filtró fue el suyo, dos semanas después de haber recibido amenazas de muerte por haber tomado fotografías a los neonazis el 12 de octubre en la plaza de España. Borrás denunció los hechos a los Mossos (denuncia que no ha recibido ninguna respuesta): amenazas de muerte, difusión de datos personales, llamadas, correos… Parece que quién hizo la filtración aprovechó el momento mediático para dar a conocer el informe.

Este es un ejemplo práctico de los riesgos del periodismo comprometido. Otro ejemplo es recibir físicamente en una manifestación. Borràs ha recibido más de un palo y algunos compañeros han recibido incluso disparos de balas de goma, etc., Y eso que siempre van acreditados, con los chalecos y los carnés profesionales. Nadie, sin embargo, dice nada de ello en los medios, e incluso desde la Administración se niega la realidad. En el caso del informe del Cesicat se les fue la pinza porque en el mismo momento que lo negaban pedían al servidor de Internet donde se podía descargar el informe que lo retiraran reclamando su propiedad intelectual.

Para al autor de Warcelona (ya en su segunda edición), «cuando oyes ahora a los diputados y las diputadas que dicen que se acojonaron cuando se bloqueó el Parlament, es preciso, también, que se pregunten cómo se sienten los manifestantes cuando son vejados y golpeados por la policía». También, Borràs se preguntó por qué los diputados fueron a acceder por la única puerta que estaba bloqueada, cuando hay muchas más puertas para entrar en el Parlament.

Borrás dijo que él hace fotoprotesta, como quien hace canción protesta: «El periodista que no molesta no es un buen periodista. Hay que buscar debajo de la alfombra. Cuando vemos noticias tipo publirreportaje estamos ante el típico peloteo.»

En cuanto a la perversión del lenguaje está el caso de las «pelotas» de goma, que hay que llamar balas. Las pelotas son las que se usan para jugar. O, por ejemplo, la porra, que se llama «defensa». O esta nueva arma de los mozos, la «lanzadera», que es un subfusil de uso militar que se ideó como lanzagranadas de forma muy precisa. Cuando el consejero de Interior dijo que no se prohibirían las balas de goma añadió que sacarían a la calle una «plataforma» de agua. Se refería a un camión militar, una tanqueta, comprada al ejército israelí, que usa agua a gran presión con colorantes y urticantes.

Son pequeños ejemplos de la perversión del lenguaje. Como «asedio»: «Asedio es lo que pasó en 1714 en Barcelona. Podemos hablar de bloqueo, pero no de asedio. Hay que decir las cosas por su nombre. En el Parlament no había gente armada, sino gente que se manifestaba haciendo un acto simbólico de bloqueo del Parlamento.»

 

Bertran Cazorla : «Los periodistas garantizamos el derecho a la información de los ciudadanos»

Bertran Cazorla ha dicho con ironía que es indignante que él no saliera en los informes de Cesicat. Más seriamente, ha comentado que la última reflexión que hizo sobre cómo protegerse a la hora de publicar reportajes ha sido esta semana, sobre un tema bastante escandaloso, el resurgimiento de los grupos más violentos en la grada del club de fútbol Espanyol, que siempre ha tenido problemas con seguidores de ideología ultraderechista, que se habían pacificado, pero que se han ido calentando en los últimos meses, hasta el último derbi Espanyol- Barça, donde hubo mucho revuelo, cargas de la policía, lanzamiento de bengalas, etc.

El fútbol goza de una amplia cobertura mediática en nuestra casa, pero al día siguiente El Mundo Deportivo le ponía un 8 a la afición, «festiva», que había vejado a la pareja de Piqué, por ejemplo. La Vanguardia hacía un breve casi perdido para hablar de los enfrentamientos que hubo. Ante este silencio mediático en La Directa entendieron que había que explicar qué está pasando con estos grupos violentos. Algunos de los elementos que se mueven en este ámbito son gente peligrosa, ya condenados, por ejemplo. A Cazorla le dijeron si quería publicar con seudónimo y les dijo que no, que «hay que ser valiente». En el caso de 12 de octubre los atacantes de la Blanquerna en Madrid, a pesar de la promesa de Interior que no estarían en Barcelona, sí que estuvieron, y en La Directa lo contaron.

La Directa es un medio en el que a los colaboradores les gusta decir que hacen «periodismo a secas». Hay que entroncar con lo que decía el periodista Ramon Barnils: «¿Periodismo de investigación? ¿Es que hay otro?». Lo que pasa es que lo que vemos mayoritariamente es periodismo adulterado, ha puntutalitzado Bertran Cazorla. Y añadió: «Lo que es comprometido es el ejercicio del periodismo, el querer ser mensajero de verdades de interés general. Los riesgos existen siempre.»

Para él, una noticia es aquello que alguien no quiere que se sepa, según dijo William Randolph Hearst, Jr. un magnate de la prensa británica. Una noticia es también algo que alguien no se atreve a decir. Y, finalmente, una noticia es aquello que alguien quiere ocultar. En este sentido, Cazorla afirmó que «el periodista más vale que pida perdón y no que pida permiso».

Si un periodismo a secas es todo esto, evidentemente habrá presiones. A tres niveles: judicial, laboral y personal (físico y psicológico). «El ejemplo de cafèambllet también lo es de cómo se evitan las repercusiones de estos riesgos: haciendo bien el trabajo. Lo tienen complicado los que quieren detener el buen periodismo por la vía judicial, aunque este marco varía según como sopla el viento político. Los periodistas garantizamos el derecho a la información de los ciudadanos.»

De hecho, en su opinión, se ha conseguido prohibir las balas de goma gracias a la sensibilización y a la movilización ciudadana, gracias al periodismo a secas ejercido para hacer valer la verdad en contra de las falsedades de las versiones oficiales.

Ester Quintana no es la única persona que ha perdido un ojo por expresarse libremente en la calle. Ya son unas cuantas. El Departamento de Interior lo negó en la última huelga general del 29M. Cazorla trabajaba en la ACN (agencia catalana de noticias) y hacía guardia, era un fin de semana. Le dijo a su jefe de turno que le dejara ir a los hospitales para confirmar o desmentir si había personas heridas por balas de goma. En el hospital de Sant Pau se encontró a una persona que había perdido un ojo durante la huelga. «Con la foto de Jordi Borràs hecha justo en el momento posterior a recibir el impacto conseguimos desmentir la versión oficial. El jefe de turno de la ACN dijo que había que esperar al lunes para que lo valoraran los jefes, no se acababan de decidir, y la noticia se publicó finalmente en El Periódico.

Hay que crear estructuras contra estas presiones, en el marco judicial, pero también en el marco laboral, según Cazrola. «Hay que restablecer el contrato social del periodismo, la confianza y la demanda de los ciudadanos de buen periodismo. El sistema mediático ha entrado en crisis a caballo de la crisis del propio sistema. El contrato social se ha roto a causa de una mala praxis del periodismo. Hay que volver a hacer periodismo para restablecer el contrato social y construir nuevos medios que permitan ejercer el periodismo sin riesgos laborales.»

Para él, el entusiasmo es fundamental en este oficio y ser conscientes de que a veces poner la cara va con el sueldo y poner la cara para explicar cosas que la gente cuenta, y también aguantar las críticas. «Alegría y actitud vital», concluyó.

El debate

En el vivo debate posterior, animado por las preguntas y comentarios del público asistente, Borrás ha dicho que este contrato social debe poder tirar adelante con la autoocupación y la autoorganización. Puso el ejemplo de las caceroladas ante laCaixa, que amenazó a los medios de masa que lo publicaran de retirarles la publicidad. «A veces noexiste la amenaza, sino que ya ejerce la autocensura. Debemos apostar fuerte por los medios libres.» Borrás añadió que hay una crisis mediática y del periodismo, pero, precisamente es un buen momento para el fotoperiodismo y el periodismo en general, pero es complicado poder vivir de ello. «Es el segundo sector en crisis después de la construcción», informó. Además, la democratización de la tecnología conlleva algunos aspectos negativos, como que en muchos lugares ya no vayan fotoperiodistas, sino que se les da un smartphone a los redactores y venga, ya tendremos la foto…

También, durante el debate, hubo mucho interés sobre las nuevas armas que usa la policía catalana. Como por ejemplo los cañones que emiten sonido, que son armas que se crearon en los EE.UU. para la guerra de Afganistán (se hicieron pruebas de barcos contra barcos, con una potencia descomunal). La BRIMO (brigada móvil de los Mossos) utiliza un cañón de sonido que con más de 15 minutos de exposición puede causar daños irreversibles en el oído, especialmente a los niños. Todo ello se inscribe en la cuestión del modelo policial que se promueve. Se prohíben balas de goma pero se gastan millones para comprar 250 subfusiles, o comprar un cañón de sonido o un cañón de agua. Nadie se le plantea gastar dinero para contratar a mediadores independientes. El modelo policial catalán está más avanzado desde el punto de vista represivo que el español, pero, según Jordi Borràs, es un modelo policial destinado al fracaso.

Se citó, durante el debate —como demostración del modelo policial actual—, el trabajo de máster —publicado por La Directa— del excomisario jefe de los Mossos, David Piqué i Batallé, actual comisario general de coordinación territorial de la policía catalana, en la que decía cosas como que «incluso si la concentración o manifestación, que es de lo que estamos hablando, no se prevé bastante violenta, se puede llegar a provocar un poco, con detenciones poco justificadas y nada pacíficas unos días antes para calentar el ambiente. También se pueden hacer “redadas” preventivas en los lugares donde se suelen encontrar personas cercanas a la ideología de los convocantes con la excusa de buscar drogas o lo que sea necesario».

En este estudio, centrado en el barrio de Gracia de Barcelona (el Shervood catalán, según el autor), Piqué culmina el proyecto con un plan de acción para evitar la ocupación de viviendas en diferentes fases: creación de un clima contrario a los okupas en la opinión pública; generación de debate político sobre la ocupación de viviendas; consolidar en la opinión pública la percepción de que el fenómeno okupa y el vandalismo van de la mano, etc. En una cuarta fase, la acción debe consistir literalmente en «el ataque al corazón de Sherwood y la detención de los posibles Robin Hoods». Según Piqué, en esta acción se «deberá procurar la detención selectiva de los líderes para imputarles delitos comunes y evitar la condición de mártir».

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