La desobediencia civil: de Henry D. Thoreau a Enric Duran

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Eduard Vinyamata (izquierda) y Martí Olivella (derecha), han sido presentados por Clara Casado (centro). Fotos: Carolina Zerpa.

Este jueves 12 de septiembre, continuando con el ciclo de charlas debate sobre Justicia Restaurativa, iniciado el pasado 5 de septiembre en AureaSocial ( proyecto autónomo colectivizado de la CIC ), se ha presentado el tema de la «Desobediencia civil y la justicia ciudadana», con Martí Olivella y Eduard Vinyamata, que fueron introducidos por Clara Casado.

Martí Olivella, formó parte del primer grupo de objetores de conciencia al servicio militar (1975-1977 ). Desde entonces ha dedicado su vida a la promoción de la no violencia y de la innovación social en diversas asociaciones como NOVA ( innovación social ) http://nova.cat/, de la que es director, en la Universidad internacional de la Pau de Sant Cugat, a la Asociación Josep Vidal Llecha ( Memorial por la Paz ), y, anteriormente, en el Centro de Estudios Joan Bardina y EcoConcern.

Eduard Vinyamata es el responsable académico de los estudios y director del Campus por la Paz de la UOC (www.campusperlapau.org). Doctor en Ciencias Sociales, profesor, investigador y asesor internacional en conflictología, es coautor del reciente libro Justicia ciudadana. Por una nueva justicia catalana, primero de los volúmenes digitales de la nueva colección « Cuadernos de la Escuela de Cooperación», que también se ha presentado durante el acto.

Martí Olivella, nos habló de la desobediencia civil y de que hace cinco años era muy poco conocida. Según él, es utilizada para muchas cosas, especialmente en la estrategia no-violenta.

Los referentes históricos

Para Olivella cabe destacar una frase muy interesante del pensador y anarquista estadounidense Henry David Thoreau (1817-1862), de su libro Walden, en el que afirma: ” Bajo un gobierno que encarcela a alguien injustamente, el lugar adecuado para un hombre justo es también la cárcel ». Quiere decir, pues, que un ciudadano, ante una situación injusta tiene el deber de desobedecer las leyes para que éstas cambien. Muchas veces, sin embargo, esto se produce de forma violenta.

Thoreau fue, sobre todo, conocido por el espíritu de rebeldía de sus escritos. Es una rebeldía profunda, un rechazo total a la sumisión al absurdo del Sistema. Defendió la idea de que toda reforma espiritual, individual o colectiva, debe partir del interior del ser humano. Hizo una crítica feroz a la sociedad de su tiempo a partir de su vivencia y anticipó lo que sería, años después, el ecologismo e incluso el drecrecimiento.

Fue abolicionista toda su vida, haciendo conferencias donde atacó las leyes que regían los esclavos evadidos y capturados, alabando el trabajo de Wendell Phillips y del abolicionista John Brown. Su filosofía de resistencia no -violenta influenciará más tarde el pensamiento y las acciones de figuras tales como Tolstoi, Gandhi y Martin Luther King. En La desobediencia civil, argumenta la idea de una resistencia individual hacia un gobierno injusto.

En julio de 1846, Thoreau fue encarcelado, por no haber pagado voluntariamente un impuesto al estado norteamericano, ya que le reprochaba que sostuviera la esclavitud que reinaba entonces en el Sur y llevara a cabo una guerra contra México. Estuvo contento de ser encarcelado por este acto voluntario. No pasó más de una noche en la cárcel, ya que su círculo pagó la fianza, lo que le puso furioso.

Junto con el Discurso de la servidumbre voluntaria o el Contra uno de Étienne de La Boétie, La Desobediencia civil de Thoreau es una obra fundadora del concepto de la desobediencia civil.

En su texto, Étienne de La Boétie (1530-1563) hace el primer análisis significativo del proceso de fascinación que ejerce el poder sobre sus súbditos y, en este sentido, su modernidad es impactante. Para La Boétie los pueblos se han dejado esclavizar en la medida en que se han dejado embastardir y estupidizar. La tiranía es un régimen que se fundamenta en la complicidad entre el tirano y aquellos a quienes favorece y en la sujeción del pueblo, no sólo a través del miedo, sino también por la fascinación. La costumbre y el hábito juegan un papel nefasto porque desnaturalizan el hombre y son la causa de su sumisión. Por eso mismo los hombres que no han conocido la libertad ni siquiera la echan de menos. El derecho a la insurrección política es una consecuencia de la libertad humana y una reacción natural contra el mal gobierno. Para La Boétie el tiranicidio es un derecho natural porque restablece la libertad de todos. En ningún caso, sin embargo, la insurgencia o la desobediencia civil no es un derecho absoluto, sino que debe tener como consecuencia el logro de los ideales de Pax et Lex ( paz y ley ), los únicos sobre los que puede fundamentarse un gobierno justo.

Los pasos a seguir

Para Martí Olivella, Gandhi se inspiró en Thoreau y en Tolstoi y desarrolló la estrategia no -violenta. Para Gandhi se trataba de la búsqueda de la verdad, no como algo objetivo, sino inclusiva de los diferentes intereses y posiciones. Cuanto más nos acercamos más se transforma el conflicto en una fuerza creativa enorme.

El primer paso que se debe hacer cuando hay un conflicto es intentar hablar para ver qué pasa, cooperar con el otro. Gandhi habla más de adversarios que de enemigos. Una de las tragedias humanas es pensar que el otro está equivocado y que nosotros tenemos la razón, sobre todo cuando hay violencia, guerras, por medio.

Este diálogo, sin embargo, sólo se produce cuando las partes se dan el mismo derecho a dialogar. Pero no siempre es fácil cuando hay estructuras de poder que están por encima. De ahí la denuncia, a la que estamos acostumbrados los movimientos sociales ante la injusticia. Sólo cuando el hecho es muy grande la gente se empieza a mover. Organizar la denuncia / protesta ya es un primer paso muy importante.

El tema de la no cooperación es otro paso más cuando el poder no hace caso o lo cambia todo para que nada cambie ( comprar o no un producto, hacer huelga, votar o no votar, etc. ). Realizar estas acciones, en una sociedad democrática, no es ilegal y puede tener efectos muy importantes. Olivella recordó el libro Acto de violencia, de Manuel de Pedrolo ( escrito en 1961 pero no publicado hasta 1975 debido a la censura ), donde el autor recrea la dinámica de una ciudad que vive unos días sin precedentes: después de quince años de un gobierno de tipo dictatorial, una extraña solidaridad va ganando los ánimos de sus habitantes, los cuales sin haberse puesto de acuerdo, obedeciendo una consigna anónima y sencilla («Es muy sencillo: quedaros todos en casa»), instauran una situación nueva que les permitirá conquistar la libertad sin derramamientos de sangre.

Si la no cooperación no logra remover, el siguiente paso es la desobediencia civil. Se elige una ley / norma y se procede a desobedecerla con la condición de que ningún régimen podrá mantenerse con un porcentaje mayor de gente en la cárcel. Por ejemplo, el movimiento de objeción de conciencia. Pepe Beunza se plantó y fue encarcelado. Un grupo de cuatro o cinco (también Martí Olivella ) pusieron en marcha el movimiento desde Montserrat, hasta que se masificó. Esto se dio en un momento de crisis del propio régimen.

Actualmente, estamos en una crisis de sistema en muchos ámbitos, no tenemos fuerza para hacerlo caer, pero él mismo en muchos aspectos se hunde. De la desobediencia la más importante es no pagar impuestos, como ha explicado Enric Duran en su libro Abolim la banca ( 2009), donde revelaba cómo había expropiado 39 entidades bancarias para reivindicar una nueva forma de desobediencia civil. Decía Enric entonces: «Cuando la financiación al consumo y la especulación son dominantes en nuestra sociedad, ¿qué mejor que ” robar “a los que nos roban y repartir el dinero entre los grupos que denuncian y construyen alternativas ?». La objeción al servicio militar ahora es una objeción a no contribuir con los impuestos al gasto militar, por ejemplo. Sin embargo, según Olivella,  actualmente es muy difícil, porque hay más miedo; antes te ponían en prisión, pero ahora te embargan y te dificultan la supervivencia.

El último punto en cuanto a la desobediencia es la construcción de alternativas, como hace la CIC. Si algo no te gusta pon las energías a montar otro sistema. La construcción de alternativas viene de la confrontación de las leyes que consideramos injustas. Hay, pues, complementariedad entre los movimientos de crítica y de construcción de alternativas. Hay que aprender, en este sentido, a ser complementarios y no negarse los unos a los otros.

En el Código Penal no hay ningún artículo que hable de la desobediencia civil. En muchos casos aplican la desobediencia o la resistencia, con penas de sanción económica, ante las fuerzas policiales. Si hay una supuesta respuesta violenta, entonces puede haber penas de cárcel. Hay que tener cerca fotógrafos y periodistas para estar cubiertos. La resistencia activa ” grave ” ante estas fuerzas también es penada.

Por ultimo Martí Olivella comentó, “cuando Enric Duran me pidió participar en este ciclo de charlas, me pasó un libro, Conscience and Conviction : The Case for Civil Disobedience, de Kimberley Brownlee, donde analiza la desobediencia civil y la desobediencia personal. Dice que la desobediencia civil debe ser limitada, consciente y pública. Cuando se hace a escondidas no se puede denominar desobediencia ( aquí es donde encontramos los defraudadores, los estafadores, p. Ej ). Lo importante es asumir públicamente lo que se ha hecho. Cuando la desobediencia civil tiene este carácter hay buenas razones para favorecer una acción restaurativa y no penalizadora”. Es el fundamento de hecho del grupo de trabajo de Justicia Restaurativa que se impulsa desde la Cooperativa Integral Catalana.

Emociones y sentimientos en la justicia?

Eduard Vinyamata, a su vez, ha explicado que el Campus por la Paz ( UOC ) no se rige ni por las leyes ni por el mercado, sino por hechos de carácter humanitario. La no violencia, la cooperación, los derechos humanos… Por eso hacemos cursos, investigación y difusión. Relacionado con la CIC, hace un par de meses, presentamos el libro Justicia Ciudadana. Por una nueva justicia catalana.

El libro Justicia ciudadana… reúne diversos puntos de vista sobre la transformación y la mejora de la administración judicial. Se trata de un libro colectivo que tiene una finalidad crítica y constructiva », según Eduard Vinyamata. « Actualmente la justicia es lenta, cara, complicada, contradictoria y muy burocrática », y propone como alternativa « otras formas de justicia no judicializada como el arbitraje, la conciliación, la mediación o la llamada justicia restaurativa ». Imma Barral, José María Fernández Seijo, Isabel Fernando, Guillermo Grau, Joaquín Martínez, José María Mateo, Xavier Pastor, Pablo Peralta, José María Tamarit, Santiago Vidal, Aura Esther Vilalta y Eduard Vinyamata son el conjunto de autores que colaboran en la obra.

El libro pretende ser como una alternativa, dijo Vinyamata. Si la justicia es un desastre por qué no montamos otro sistema de justicia. Primero, comentó que en Cataluña tenemos un derecho civil diferente. En este país las leyes no las hacen los juristas, sino las personas. Los juristas lo pasan con limpio, y miran que no se contradiga con otras leyes, y que el lenguaje sea ordenado. A partir de esta convicción se propone en el libro un sistema de justicia que incorpore cosas tan ” raras ” como las emociones y los sentimientos ; cosas como que cuando se produce un daño a otro que haya una restauración a la víctima o a los herederos, pero no una restauración mercantil ( si una persona me ha humillado podemos hacer otra cosa). El sistema legal no lo prevé.

Estas ideas las sacó Vinyamata de la resolución de conflictos. En estos tipos de justicia algo muy importante es el concepto y la práctica de la reconciliación. Si alguien me ofende, si me pide disculpas, me puedo sentir satisfecho. Las respuestas de tipo ético son importantes. Reconciliación significa volver al origen, volver a tener buen rollo. Incluso en los casos de ofensas graves. Conozco personas que se dedican a procesos de reconciliación de asesinos (cuando la justicia lo único que hace es encarcelarlos).

Dentro del campo de los conflictos armados, los casos de Sudáfrica por ejemplo . Explicó el caso de una mujer blanca que perdió la hija en un acto terrorista y del hombre que dio la orden de realizar el acto. Esta mujer y este hombre fundaron una ONG que, precisamente, trabaja por la reconciliación. Véase, en este sentido, por ejemplo, la película A Civil Action, sobre un delito ecológico, en el que murieron varias personas, incluidos niños.

En el libro Justicia ciudadana… se hace una propuesta pragmática de autodeterminación de la justicia. Por ejemplo, con la creación de una web autogestionada y de fácil acceso fundamentado en el poder de la gente.

La democracia está por encima de las leyes, las que son el resultado de un acto democrático, agregó Vinyamata. Se trata de construir una justicia que incluya emociones, sentimientos, compensaciones ( y no necesariamente económicas). Hay que hacerlo funcionar. Hay precedentes, como los del ámbito del arbitraje en el campo del consumo y el comercio.

También, explicó que en Cataluña ya hubo movimientos sociales contra la violencia, como los impulsados ​​en el siglo XI con la Paz y Tregua de Dios, que serían la base, posteriormente ( siglo XV ), la revuelta de los remences, el primer intento del campesinado para acabar con el feudalismo, mucho antes que en ningún otro país del mundo.

Al finalizar el acto, se ha producido un vivo debate y ha propugnado que en el caso de Enric Duran, por ejemplo, el hecho de promover la Justicia restaurativa ya debería ser contado como un acto de reparación del delito cometido.

 

 

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