El proceso restaurativo: clave en la mediación comunitaria

Andreu, Xavier i Vicenç i en el transcurso de la charka/debate.

Andreu, Xavier y Vicenç  en el transcurso de la charka/debate.

Este jueves 19 de septiembre , dentro del ciclo de colectivización Fem-lo Comú, de AureaSocial , ha tenido lugar la tercera de las charlas de este mes de agosto dedicadas a la Justicia Restaurativa , que, bajo el título de ” prácticas restaurativas ” ha contado con la presencia de Vicenç Rul·lan , que ha hablado de la experiencia en el ámbito escolar , Xavier Jiménez , que nos ha introducido en la mediación comunitaria .

Andreu ha presentado los ponentes y el propio ciclo de charlas, que hasta ahora ha ido de los niveles más amplios a los más locales , como ha sido el caso de hoy. Jiménez es educador y antropólogo, uno de los pioneros de la mediación en Catalunya; Rul·lan es psicólogo y profesor de ciclos formativos.

El ámbito comunitario en los municipios

Xavier Jiménez se mueve en el ámbito municipal, más cercano, pero también más vulnerable, y que depende mucho de la capacidad de las personas que intervienen. En este nivel todo es más frágil y por ello depende más de la capacidad de las personas y de lo que quieran generar. Es muy diferente del ámbito judicial. Por el contrario, Jiménez cree que los problemas graves de la vida no deberían ser delegados en el ámbito judicial. Todo lo que se pueda arreglar sobre el conflicto entre quienes están implicados es mucho mejor. Es un cambio de paradigma y una toma de responsabilidad, para autogestionarse y empoderarse.

Los servicios de mediación que trabajan el modelo restaurativo lo hacen de manera que todas las partes implicadas tengan voz. Cuando la proyección de un conflicto abarca una comunidad es ideal que todo aquel que esté implicado pueda participar. En este espacio se puede llegar a una síntesis y a unas decisiones -continuó Xavier.

Él, que trabaja en el Ayuntamiento del Prat de Llobregat, inició su labor con los conflictos comunitarios en este municipio hace ya muchos años ( de hecho es uno de los pioneros de la mediación comunitaria ).

Lo que suele ocurrir, según Jiménez, es que ante una situación de gente que molesta a otros en un barrio (por ejemplo por el ruido ) la “normalidad ” es que se sancione a los que molestan sin otra posibilidad de solución. Sin embargo, una cultura de diálogo, de paz, una cultura por parte de la Administración con voluntad de que la gente pueda participar… Si la Administración escucha y es capaz de cambiar la política de sanciones, se convierte en una situación democrática. A partir de pequeñas experiencias, desde el año 1996, el Ayuntamiento fue haciendo unos decretos municipales en los que se especificaba que ante una sanción cualquier persona del municipio tenía derecho a adherirse a un programa de mediación. La mediación puede no resolver el conflicto del todo, pero puede mejorar enormemente la situación anterior.

En los procesos de mediación comunitaria es cuando más razón de ser tiene el proceso restaurativo. Pasamos de estar en una situación pasiva a una situación en la que la ciudadanía se empodera y puede resolver sus conflictos.

La mediación reparadora donde más críticos tiene es entre los políticos y los técnicos de los ayuntamientos, agregó Jiménez. De hecho, no hay tantos ayuntamientos que acepten estos procesos. Es como si hubiera reparo en llegar a compromisos de mediación en el futuro. ¿La sociedad ha evolucionado democráticamente como para tener voz en el ámbito de la mediación? En el ámbito municipal es una apuesta importante, porque entra mucho en lo relacionado con la inclusión social, y se debe demostrar en la práctica. Si la estructura policial no acepta estos tipos de procesos en el municipio entonces no hay nada que hacer.

Se comentó, también, desde el público la importancia de la legitimidad que se otorga a los mediadores, como ocurría en la antigüedad con los ” hombres buenos”, los jueces de paz y otras figuras que eran respetadas por toda la comunidad.

El ámbito escolar

Vicenç Rul·lan, de entrada, ha hecho que todo el público formara un círculo cerrado y les pidió, mientras se pasaban una pelotita, que dijeran que plato les gustaba más. Todas sus clases las comienza siempre con alguna pregunta. Para él cuando se habla de práctica restaurativa se habla de práctica relacional, de formar comunidad. Si sabemos más de los otros nos podemos relacionar mejor, establecemos vínculos, dijo Rullán antes de hacer más preguntas a la gente con los métodos de la pelotita.

Cuando se hace una pregunta aparecen respuestas diferentes. A unos profesores les pregunté sobre conflictos con los que se hubieran encontrado recientemente y muchos de ellos hablaron de problemas que tenían entre ellos. Pero, curiosamente ( o no tanto ) lo hicieron de forma calmada. La práctica restaurativa tiene que ver, también, con un ritmo pausado ( y la gente que participa se da cuenta ).

Rullan estudió psicología y hasta hace unos cinco años era de los que pensaba que quien la hace la paga, pero tuvo la suerte de que le encargaran poner en marcha los servicios de mediación en el ámbito escolar en Baleares entre niños / jóvenes.

En el ámbito escolar la mediación se suele establecer normalmente entre dos personas que ya de entrada se dan cuenta, cuando se abre el proceso, que deben hablar entre ellos de otra manera.

Sin embargo, él no estaba satisfecho de tener que esperar a que surgiera el conflicto. De hecho, la cultura de mediación hace que haya menos conflictos importantes, pero no desaparecen. Entonces empezó a leer y conocer muchas cosas sobre círculos y aprendió lo que se llama la metodología de los ” círculos restaurativos “.

Por ejemplo, en un instituto se encontraba con los alumnos “expulsados ” del aula todos agrupados en un lugar. A pesar de las mediaciones, aunque iban bien, siempre al final se volvían a producir conflictos. El año pasado, en que se habían hecho varias mediaciones, al ponerse todos en círculo, sentados todos juntos, dando  la palabra con un sistema específico, se dieron cuenta de que todo era mucho más potente. La gente se pone a hablar bien, nunca le ha pasado que la gente llegue a las manos o se griten. Los resultados son extraordinarios. Cuando alguien prueba la práctica ve que funciona.

Pero falta una pieza, según Rul·lan: ¿cómo lo podemos hacer para que no haya tantos conflictos, aunque sepamos que no dejarán de existir? Las prácticas restaurativas tienen relación con el hecho de dedicar el máximo de tiempo para que haya el mínimo de conflictos absurdos, lo que podríamos llamar conflictos de baja intensidad. Hay que dedicar tiempo y esfuerzos a la prevención. ¿Y cómo lo hacemos? Pues, haciendo comunidad, haciendo cosas juntos.

También, hay un uso intensivo de herramientas que nos permiten interactuar para tener confianza y saber cosas unos de otros. O mini mediaciones ante pequeños problemas. Sin embargo, algunos maestros se preguntan : “¿Cómo se puede crecer sin castigo ? “. Ante cualquier conflicto la primera pregunta es : “¿Qué ha pasado? ” (en vez de : ” ¿ya vuelves a estar aquí? “, “no aprenderás nunca”, etc. ). Las preguntas pueden tener que ver en cómo ha afectado a los otros, a quién ha afectado, qué se podría hacer para mejorar las cosas (le pasas la responsabilidad)…, todo ello puede ir favoreciendo cambios en la conciencia de los individuos que están inmersos en los conflictos. Se trata, pues, de lo que podríamos llamar una mediación extensiva.

Rul·lan ha hecho preguntas, también a Xavier Jiménez sobre el funcionamiento de la mediación a nivel comunitario, ya que es un ámbito que no conoce tanto. Normalmente, dijo Jiménez, es la gente de la calle quien les pide ayuda a nivel de comunidades : vecindades, asociaciones de padres y madres, escuelas, etc.

Los dos ponentes han logrado una gran participación del público asistente, que ha disfrutado del entusiasmo de ambos conferenciantes y del círculo de confianza creado.

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Andreu, Xavier i Vicenç i en el transcurso de la charka/debate.
Andreu, Xavier i Vicenç i en el transcurso de la charka/debate.
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