Experiencias de acceso a la vivienda

Duna (Mula) i Berta durante la mesa redonda.
Duna (Mula) i Berta durante la mesa redonda.

[Fotos de Carolina Zerpa, crónica de Xavier Borràs.]

Dentro del ciclo de charlas-debate de este mes de marzo sobre «Vivienda: especulación o derecho universal”, como parte de la campaña Hagámoslo común, de colectivización y autogestión de AureaSocial, proyecto autónomo de la Cooperativa Integral catalana, este jueves 21 de marzo ha tenido lugar una mesa redonda sobre experiencias para una vivienda digna, en el que se ha hablado de las diversas maneras de abordarlo, desde la ocupación hasta el alquiler social, pasando por la cesión de uso, la reconstrucción, la masoveria o el repoblamiento rural.

Tras la presentación de AureaSocial que ha hecho Carolina Zerpa, Anna leyó un poema magnífico sobre la colectivización de Aurea Social.

Luego Berta presentó a los particpantes de la mesa redonda: Duna, de MULA (masovería urbana para el hogar alternativo), Jordi (Techo Cívico Sostre Cívic) y Manuel (Oficina d’okupació).

Duna explicó que son siete personas que han emprendido un proyecto de masovería urbana, primero buscaron el modelo que les llamaba la atención, una cesión de uso en que se propone un intercambio a partir de la mejora de las condiciones a cambio del uso como vivienda. Actualmente, hay mucha gente con la que, por herencias o abandono, se puede llegar a acuerdos. De esta manera los integrantes de Mula comenzaron a peinar barrios de Barcelona con la idea de encontrar alguna vivienda que cumpliera estas condiciones. El barrio de Can Baró encontraron una casa en el momento oportuno, el inmueble pertenecía a una persona mayor sin familia cercana, que vivía sin agua y sin luz y donde sufrió un robo agresivo que obligó a los servicios sociales a ingresarla en una residencia. Iniciaron un proceso de negociación que llegó a buen término, la propietaria valoraba la esperanza de poder salir de la residencia una vez la casa estuviera arreglada. No hay agua, no hay luz, hay algunas vigas con termitas, algunas goteras … La experiencia, según Duna, ha sido muy buena porque reciben apoyo de la gente del barrio y de la CIC.

Jordi comentó la iniciativa cooperativa de Techo Cívico (Sostre Cívic) de usuarios y viviendas. La iniciativa empezó como asociación en 2004 con la intención de un grupo de personas que buscaban otra forma de acceder a una vivienda y se fijaban en el modelo nórdico (especialmente el de Dinamarca, basado en la cesión de uso). El modelo se basa en la propiedad colectiva de la vivienda, que es de toda la Cooperativa (que ha negociado previamente con el propietario) y el usuario / socio lo alquila en cesión de uso. Jordi explica que el modelo en Cataluña hasta entonces tenía poco que ver con eso, porque las cooperativas de vivienda, ligadas básicamente a los sindicatos, sólo eran para la construcción (con ventajas, que también promueve Sostre Cívic, con respecto a la desaparición de intermediarios o el abaratamiento de costes), pero la propiedad termina siendo individual y horizontal, con lo que el modelo de propiedad privada vuelve a ser el mismo que se quiere eliminar. Techo Cívico está formado por socios que aportan un capital de 100 euros, con la que se pasa a ser socio expectante, es decir, que formas parte de la cooperativa y estás en el camino de ser socio usuario (con derecho a acceder a una vivienda ). Según las fases hay asambleas horizontales que funcionan de forma autónoma y que ponen en común los acuerdos tomados en la asamblea general. Igualmente, funciona a través de comisiones y trabajo voluntario para diferentes tareas, especialmente búsquedas de viviendas, cuestiones jurídicas y económicas. Acualmente son 110 socios expectantes con 2 fases en funcionamiento: una casa aislada por encima de la Ronda de Dalt, en Sarrià, con una cesión de 10 años y tres años de carencia, a cambio de la rehabilitación, el otro caso es de una pareja de Las Fuentes (Sant Cugat) que están en el extranjero y que no querían poner el piso a la inmobiliaria y que está ocupado por un socio colaborador (de una fundación de Extremadura de mujeres que han sufrido violencia de género).

Manel explicó su experiencia sobre la ocupación. Para él ocupar sólo quiere decir que haces uso de un espacio que legítimamente no es propio, una herramienta igualmente válida y que puede dar tanto o más frutos que otras formas. La gente que se acerca a la Oficina vienen de diversas filosofías: desde la convicción política, hasta gente que se piensa que es un “chollo” o gente que les han ocupado la casa y vienen a reclamar … También es muy útil para la masovería urbana. Hay mucha gente con ganas de vivir en una masovería urbana, pero poca gente que vea claro la cesión …, pero, a veces, después de una ocupación ha habido negociaciones que han llegado a buen término, sobre todo los que ven que no es factible que la casa se quede vacía y se estropee. En el caso de negociaciones con banca, inmobiliarias o juzgados es una herramienta más, una vía casi cotidiana. La ocupación puede ser social como individual. También, a menudo, según Manel, antes mucha gente buscaba casas un poco ruinosas, pero en cambio ahora hay muchas viviendas por estrenar donde nadie vive, como por ejemplo en Sant Cugat o la Ametlla del Vallès.

Berta comentó que ha habido colectivos que no han podido venir a la mesa redonda, y que también pueden aportar otras formas de acceder a la vivienda como el alquiler social o el repoblamiento rural, la red de intercambio para la autoconstrucción (bioconstrucción) xarxa d’intercanvi per a l’autoconstrucció, la Oficina de vivienda Autogestionada de AureaSocial (CIC) Oficina d’habitatge autogestionat y el colectivo 500×20.

Durante el debate se ha hablado sobre legalidad y legitimidad (en cuanto a la ocupación), el llamado alquiler social, etc.

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